Historia de San Blas, Nayarit
San Blas, Nayarit, es hoy un pueblo tranquilo de pescadores y turistas, pero durante el siglo XVIII fue el puerto más importante del Pacífico norte de la Nueva España. De aquí salieron las expediciones que fundaron San Diego, Monterrey y San Francisco, aquí tuvo su base la armada española del Pacífico y aquí se instaló la primera aduana del virreinato frente a ese océano. Esta es la historia de San Blas, desde la conquista hasta nuestros días.
Antes de la conquista
A la llegada de los primeros europeos, en la región convivían diversos pueblos de origen náhuatl y cora que vivían de la pesca, la sal y la agricultura en los esteros y llanuras costeras. Entre 1529 y 1531 la región nayarita fue conquistada por Nuño Beltrán de Guzmán, más conocido como Nuño de Guzmán, uno de los conquistadores más violentos del siglo XVI. A él se atribuye la fundación del asentamiento de San Blas, llamado así, según la tradición, en honor a un monje, Blas de Mendoza.
1768: San Blas se convierte en puerto de altura
El momento clave de la historia de San Blas llega en 1768. Ese año Manuel Rivero y Cordero funda el puerto de altura por orden del rey Carlos III de España, con la consigna de que “San Blas sirviera de mansión de los buques destinados a California y Sonora”. La Corona necesitaba un puerto en el Pacífico desde el que abastecer y defender sus posesiones del norte, amenazadas por los navegantes rusos e ingleses que exploraban la costa de Alaska y California.
El visitador José de Gálvez estableció, según mandato real, el Departamento Naval de San Blas. De sus astilleros, almacenes y oficinas proceden los mapas y el conocimiento naval de las islas y litorales del Mar de Cortés y de la costa hasta Alaska.
Fray Junípero Serra y la colonización de California
El 12 de marzo de 1768 partieron del puerto de San Blas los frailes franciscanos dirigidos por fray Junípero Serra hacia la misión de Nuestra Señora de Loreto, en el sur de la península de Baja California, con el fin de colonizar la Alta California. De ese esfuerzo nacieron las misiones de San Diego, San Carlos de Monterrey y San Francisco. Durante décadas, todo lo que llegaba a California (soldados, misioneros, herramientas, semillas y correo) salía de los muelles de San Blas.
La armada del Pacífico: la Contaduría y La Marinera
San Blas fue durante la época colonial la base de los buques de guerra españoles del Pacífico, entre ellos el Santiago, La Favorita, La Princesa, el San Carlos y el San Antonio. Desde aquí zarparon soldados y marinos hacia el lejano norte para defender las posesiones españolas más allá de la Alta California frente a los exploradores rusos que querían establecer una colonia en América.
De esa época datan las construcciones del cerro de San Basilio, hoy el principal atractivo histórico del pueblo: el edificio de La Contaduría, fortaleza y oficina de cuentas del puerto con sus cañones apuntando a la bahía, y la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, conocida como La Marinera, donde se despedía a los marinos antes de zarpar. Ambas se pueden visitar; te contamos cómo en nuestra guía de las ruinas coloniales de San Blas.
La aduana y el comercio con Asia
En San Blas estuvo la primera aduana del virreinato de cara al océano Pacífico. Durante la guerra de Independencia arribó al puerto la Nao de China procedente de Filipinas, y por sus almacenes pasaron sedas, especias y porcelanas rumbo a Guadalajara y a la Ciudad de México. Los restos de la antigua aduana, a orillas del estero, todavía se conservan en el centro del pueblo.
El siglo XIX: decadencia y leyenda
Con la independencia de México, el puerto perdió su función militar y el comercio se desplazó a Mazatlán y San Francisco. Las lluvias, el azolve del estero y las epidemias vaciaron San Blas, y las construcciones del cerro quedaron en ruinas. Esa imagen de puerto abandonado inspiró al poeta estadounidense Henry Wadsworth Longfellow su último poema, The Bells of San Blas (1882), sobre las campanas de la iglesia de La Marinera que ya no llamaban a nadie.
San Blas hoy
En el siglo XX San Blas renació como pueblo pesquero y, desde los años sesenta, como destino de viajeros atraídos por las playas de la Bahía de Matanchén, la ola de Las Islitas, la observación de aves y los manglares de La Tovara, reconocida como sitio RAMSAR en 2008. En 2020 San Blas fue nombrado Pueblo Mágico de México, en reconocimiento a su patrimonio histórico y natural.
Qué visitar para conocer la historia de San Blas
- La Contaduría y La Marinera, en el cerro de San Basilio, con la mejor vista del puerto.
- La antigua aduana, junto al estero, en el centro.
- La parroquia de San Blas, frente a la plaza principal.
- El faro y el muelle, punto de partida de las expediciones a California.
Más sobre las tradiciones y la arquitectura del pueblo en la sección de cultura de San Blas.