Ruinas coloniales de San Blas: un viaje al pasado naval de México

San Blas no es solo playas y naturaleza. Este pequeño puerto guarda una historia fascinante que lo convirtió en el punto naval más importante del Pacífico Norte durante la época colonial española. Recorrer sus ruinas es como viajar en el tiempo.

La Contaduría: fortaleza sobre el cerro

En lo alto del Cerro de San Basilio se encuentran las ruinas de La Contaduría, un fuerte colonial construido en el siglo XVIII para proteger el puerto de ataques piratas. Desde sus explanadas se obtiene una de las mejores vistas panorámicas de San Blas: el pueblo, el puerto, la selva y el océano se extienden en todas direcciones. La subida toma unos 20 minutos a pie y es especialmente espectacular al atardecer.

La Marinera: iglesia entre las ruinas

Junto a La Contaduría se alzan los vestigios del Templo de Nuestra Señora del Rosario, conocida como “La Marinera”. Esta iglesia de estilo barroco sobrio fue construida para los marineros que partían del puerto. Sus muros de piedra con medallones en bajo relieve de reyes españoles siguen en pie, desafiando al tiempo y a la vegetación tropical que los abraza.

Puerto de expediciones históricas

Desde San Blas partieron algunas de las expediciones más importantes de la historia de América. En 1768, Fray Junípero Serra zarpó de aquí hacia Baja California para fundar las misiones que darían origen a ciudades como San Diego, Los Ángeles y San Francisco. Los buques de guerra Santiago, La Favorita y San Carlos tuvieron su base en este puerto.

La primera aduana del Pacífico

La Antigua Aduana, en el centro del pueblo, fue la primera oficina de control de tráfico marítimo del virreinato frente al Pacífico. Aunque hoy solo quedan restos de sus muros y arcos, es un recordatorio del papel crucial que San Blas jugó en el comercio entre Asia y América a través de la Nao de China.

Cómo recorrer la historia

Todos los sitios históricos están abiertos de 8:00 a 19:00 horas y son de acceso libre. Te recomendamos empezar por La Contaduría temprano por la mañana para evitar el calor, y después caminar por el centro del pueblo donde encontrarás la Aduana y edificios coloniales restaurados. Un guía local puede enriquecer enormemente la experiencia con anécdotas y detalles que no aparecen en los libros.